"La Florería es la tercera y más
reciente creación del Grupo La Jungla. El cual se encuentra inmerso en
la reconocida calle Ponzano. Su atractiva decoración es el principl elemento
diferenciador, además de ser un espacio con una amplia y variada oferta
que cubre con todas las necesidades de sus clientes. La Florería
es un concepto innovador que combina el estilo romántico y cautivador
de las flores, con la sobriedad de un teatro. Trasladando a sus clientes
a un oasis cálido y embriagador en medio del caos de la ciudad.
Brunch, café de especialidad, cócteles de autor, comida
fusión y tendencia, la mejor música y el mejor ambiente."
(Información extraída de su página
web)
Fundado en:
Marzo de 2021
El
precio medio estimado por persona en la fecha de la cena es de 25,00 €.
COMENTARIOS:
Entorno: Está situado en la zona
norte de Madrid. En esta misma calle la Cofradía Club del
Tragón ha estado en otros seis restaurantes. En el nº 27
en Vagalume (cena 359)
en febrero de 2020, en el nº 39-41 en Alborán (cena 166)
en marzo de 2012, en el nº 47 en Con Amor (cena 236)
en septiembre de 2011, en el nº 51 en Arima (cena 367)
en julio de 202 y en el nº 16 en Los Arcos de Ponzano (cena 381)
en octubre de 2022 y el mes pasado en Riverita (cena 385).
Las cañas: Las tomamos en el local de al
lado, Barra. Fueron
cinco copas de cerveza y pusieron de aperitivo
aceitunas
gordal deshuesadas, buenas.
Cada cerveza costó 3,40 €.
Nombre: La Florería, según la R.A.E., significa
floristería que a su vez es la tienda donde se venden flores y plantas
de adorno. Efectivamente, además de que el local está decorado con flores,
se pueden adquirir ramos desde su página web.
Carta
en la web: Si, sin fotos y con precios.
Carta de
vinos en la web: Si, con precios.
Local: En la fachada se halla un gran ventanal
acristalado que ocupa casi toda la pared con un hueco hacia adentro
donde está la puerta de entrada. En la pared, por encima,
se encuentra un rótulo con el nombre del local y junto a él un sin
fin de taladros que sostenían los rótulos
de
los negocios
preesxistentes. Cuatro focos, de los cuales sólo funciona
uno, lo iluminan. Más arriba las rejillas de ventilación.
Una vez dentro se encuentra, enfrente, la barra del bar y una
serie de mesas con sillas para picotear o tomar el brunch. A la izquierda,
en una especie de contenedores, los servicios, y a la derecha unas
escaleras que llevan al salón. Este tiene una forma casi rectangular,
las paredes son de color blanco y en ellas se van alternando espejos
y cortinas granates. Muchos de los espejos son del tipo que existen
en los camerinos de los teatros, con luces alrededor. Estos proporcionan
prácticamente toda la iluminación del comedor que es desigual
y en algunas zonas escasa. No sabemos que ocultan las cortinas aunque,
tras una, se abrió una puerta por
la que entró alguien
del servicio. El techo, blanco, está decorado con ramos de flores
en posiciones sin sentido. También hay algunas plantas de grandes
hojas en el salón. Las mesas son rectangulares. Las sillas
son modernas forradas de color beige y con patas metálicas.
A nosotros nos pusieron en una mesa justo a
la izquierda tras subir las escaleras.
A un lado
de ella había un sofá que dejaba a los comensales
a menor altura en la mesa que la de sus compañeros en las
sillas. Detrás un ventanal a través del cual se podía ver el bar-pub
de abajo. La mesa está cubierta
por un mantel blaco y servilletas de tela beiges. Los
cubiertos y la vajilla modernos, dorados unos y beige la otra.
Ponen copas para el vino y, cuando se piden, vasos para el agua.
El local estaba lleno.
Comensales: Cinco. Justo, Raúl,
Carlos, Antonio de la Poza y Antonio
Avila. Faltaron Ricardo y Antonio Arnáiz.
Pan: Ponen un plato con pan cortado a lonchas y partidas
por la mitad. El pan está un poco duro. Posteriormente se pide más
y se le comenta. Tardan
en
traerlo
pero está caliente y recién hecho. Lo cobran, junto con el aperitivo,
a 1,50 € persona. En la nota ponen pan y servicio.
Aperitivo:
Crema de calabaza: La sirven en un pequeño cuenco
marrón
oscuro. Sobre la crema unos daditos de pan tostado crujiente, una hoja
verde y otra morada y gotas de aceite. Estaba muy buena. Gustó.
Platos a compartir:
Flores de
alcachofas confitadas con foie: Las traen en una fuente.
Uno de los comensales no quería y como la ración trae
tres se pidió
una de más. Son alcachofas abiertas en forma de flor confitadas
sobre un chorro serpenteante de salsa naranja. Estaban ya un poco
frías. El confitado es con aceite y el foie gratinado brilla por
su ausencia,
de hecho parece que no lo pusieron. Buenas, sin foie
y poco más. La ración, a 15,00 €, contiene tres
por lo que añadieron una extra a 5,00 €. El plato salió a
20,00 €.
Zamburiñas acompañadas
de aceite de ajo: La
traen en un plato llano. En el fondo, y de lado a alado del plato hay
una hoja decorativa. Alrededor seis zamburiñas y en el centro un
cuarto de limón y hojas de berro. Estaban aceptables. Se pidió una ración
a 15,00 €.
Torreznos crujientes
de Soria con pétalos de sal: Los
sirven en una fuente de madera. Son siete trozos de torreznos apoyados
unos sobre otros y las hojas de berro decorativas por encima. Están
un poco menos fritos de lo habitual pero consevando la parte de la
piel
crujiente.
Estaban buenos. Se pidió una ración a 12,00
€. El bocado sale a 1,71 €.
Ensaladilla rusa a nuestro
estilo con ventresca de atún: Los
traen en un plato llano. En el centro un cilindro con la base de la
ensaladilla, encima unas tiras de pimiento un poco de ventresca,
dos rebanaditas de pan y las hojas y pétalos decorativos. Alrededor
unos chorreones de mahonesa y unas guindillas. Estaba bien pero pasada
de vinagre. Se pidió una ración a 8,50 €.
Principales:
Pulpo a
la brasa acompañado con puré de causa limeña
y salsa a la huncaina: Lo
sirven en un plato llano. Tanto la cusa limeña como la salsa
a la huncaina, son dos platos de la cocina peruana. Ambos llevan
aji amarillo.
El primero está elaborado además con papa amarilla,
limón, huevo
cocido y aceitunas,
mientras
que
el segundo lleva queso fresco. Las dos salsas, ambas de color anaranjado,
se expanden por el plato colocándose encima cinco trocitos de
pulpo a la
plancha
cubiertos con
sendas
rodajas
de tomate seco. Un experimento que resultó normalito, sin
nada que destacar. Se pidieron dos. La ración sale a 24,00 €.
Burguer Je T'amie con
queso brie, cebolla caramelizada y salsa frech clasic: La
traen en plato llano. A un lado la hamburguesa y al otro patatas fritas.
A pesar de ser una simple hamburguesa, todo un clásico, estaba buenísima,
equilibrada y en su punto. Se pidió una ración
a 14,00 €.
Tataki de atún
rojo con salsa de soja, teriyaki y alga wakame: Lo traen
en una superficie rectangular de pizarra. Sobre una hoja decorativa
con chorreones de soja y salsa
teriyaki, se colocan seis porciones de atún
y sobre
ellas el alga wakame, sésamo y hojas decorativas. A otro lado un
serpenteante chorro de salsa con un tomatito sherry partido. El atún
estaba soso e insípido. No gustó. Se pidieron dos raciones,
cada una a 18,00
€.
Postres:
Tarta souflé de chocolate con helado
de vainilla: Lo
traen en una placa de pizarra. Es una porción de tarta con una
bola de helado de vainilla. Alrededor un poco de
azúcar glass por encima con un chorreón de chocolate
líquido y topings
de colores. Una hoja de menta decora el helado. Era contundente y
muy buena. Se pidió una
a 6,00 €.
Tarta de queso casera con coulis de frutos
rojos: Lo
traen en un plato llano. En el fondo, pintadas unas líneas de
la salsa de frutos rojos y azúcar glass espolvoreada. Encima
la porción de
tarta y en el lado de la parte estrecha el culís con una hoja
de menta. Estaba bien y abundante. Se pidió un plato
a 6,00 €.
Creppé de dulce de leche con helado
de vainilla y mermelada de frutos rojos: La
traen en un plato llano. El creppé, doblado dos veces, ocupa
casi la totalidad del plato. Hay un chorretón de dulce de leche
en el fondo, una fresa fileteada, la bola de helado y los topings de
colores por
encima. Estaba bien pero sin nada que destacar. Se pidieron dos,
cada uno a 6,00 €.
Cafés
e infusiones:
Se tomaron dos cortados a 2,00 €, un espresso a 1,50 € y uno con leche
a 3,00 €. No pusieron nada para acompañar.
Vinos:
Palacio de
vivero 2022: Vino
blanco joven con D.O.
Rueda, de bodegas Cuatro Rayas (www.cuatrorayas.es).
Elaborado con uva Verdejo 100%. Hubo a gente a la que le gustó y a
otra a la que no. Estaba fresquito. Se pidió una botella a 18,50 €.
El precio aproximado de venta al público en una
tienda es de 5,00 € la botella. El restaurante multiplica por
más de tres veces el precio de venta al público en un
comercio.
Juan Gil Etiqueta
Plata crianza 2020: Vino tinto con la denominación
de origen Jumilla. De las bodegas Juan Gil (www.bodegasjuangil.com).
Elaborado con uva Monastrell (100%). El vino tiene una crianza en barricas
de madera francesa y ha permanecido en depósitos de acero inoxidable
hasta su embotellado. Muy bueno. Nos bebimos una botellas, a 28,00 € cada
una. El precio aproximado de venta al público en las tiendas
es de 11,00 € la botella. El restaurante multiplica por 2,5 veces
el precio de venta al público en un comercio.
Copas: Invitan a chupitos. De tequila y de crema de
orujo.
Servicio: Descontrolado. Trajeron todos los primeros
platos a la vez, uno detrás de otro, sin dejar tiempo a comerlos y haciendo
que quedaran fríos. Ponen mantel y servilletas de tela. No ponen plato
para
el pan.
Descuentos: No
hubo.
Porcentajes: Del total del precio en factura de la cena,
sin incluir las cañas
ni las copas, el 75,7% corresponde a la comida y el
24,3% a la bebida.
La carta y la factura: Los precios en ambas coinciden
y contienen el I.V.A incluido, como debe ser.
Comentario final: Local moderno con ambiente de bar-pub
abajo y restaurante arriba. Servicio correcto pero sin control.
Había
música
del bar que no era molesta. Comida desigual sin platos destacables, aunque
alguno gustó. Precio alto como es la tendencia después de la pandemia.
Notas: Las
puntuaciones y comentarios que se expresan en esta web son referentes
a las cenas y
a las circunstancias concretas que concurren en cada una de ellas.
No se juzga ni puntúa al restaurante.