"Aportamos valor a
Madrid a través de la gastronomía más castiza. Una
vuelta de tuerca a las recetas madrileñas de siempre, donde podrás
saborear el auténtico Madrid. Todo un restaurante con alma de
bar que te sumerge en la esencia de las tascas de toda la vida, en el
que podrás sentirte como en casa. En Madrid nos gustan los clásicos,
y eso es lo que quiere Castizo, que vivas el Madrid de antaño
en él. Ya sea para desayunar, tomar un aperitivo o disfrutar de
una suculenta comida o cena. Castizo nació en la Calle Velazquez,
después llegó a la Puerta de Alcalá, Serrano y seguirá conquistando
los espacios más emblemáticos de la ciudad. Muy tradicional.
Muy nuestro. Muy de Madrid. Simplemente Castizo."
(Información extraída de su página
web)
Fundado en:
Octubre de 2020
Chefs:
Hugo Muñoz y Mariano Barreiros
El
precio medio estimado por persona en la fecha de la cena es de 35,00 €.
COMENTARIOS:
Entorno: En la confluencia de las calles Velázquez
y Diego de León, en pleno barrio de Salamanca.
Las cañas: Las tomamos en el restaurante.
Fueron una de Águila sin filtrar, una Heineken 0,0, un tercio
de Heineken, todas a 3,90 € y tres de Águila 1900 a 4,50 € cada
una. Un total de 25,20 € por seis cervezas. Inicialmente no
pusieron nada de aperitivo.
Nombre: Castizo. Entendemos que refleja la vocación
del restaurante de ser un local en el que se sirven viandas típicas
de Madrid aunque el local tiene más pinta de moderno que de castizo.
Carta
en la web: Si, pero de difícil o nulo acceso desde el QR.
En la de la web no vienen los precios. Nos dejaron una carta física
que estaba desactualizada.
Carta de
vinos en la web: Si, con precios.
Local: Ocupa los bajos del edificio que hace esquina
entre las calles de Velázqez y Diego de León.
La entrada la tiene por la propia esquina y se accede a él
a través
de unos escalones. Una vez dentro nos encontramos a la derecha la
barra,
en el centro, entre columnas forradas de espejo, mesas altas con
taburetes para el picoteo y a la izquierda, junto a las ventanas
que dan a Diego de León, mesas para comer o cenar. Un poco
más adelante, enfrente, y dejando a la izquierda las escaleras
que
bajan a los baños, hay otro salón al que se accede
por tres escalones. Aquí, junto a la ventana del
fondo, fue donde nos situaron. La decoración
es clásica con toques de modernidad, predominando las estructuras
de madera en tonos claros, como en las estanterías,
llenas
de botellas de vino, en algunas paredes y columnas forradas, en los
junquillos en las esquinas o el arco de entrada al salón.
También
el suelo del comedor es de madera, sin bien el de la zona del bar
es de mosaicos
hexagonales de color blanco. Las paredes de color claro junto a
los ventanales le da mucha claridad. La iluminación,
que procede de focos en el techo y de alguno indirecto, es correcta.
Además, un gran espejo en la pared del fondo la potencia.
Las mesas y sillas son informales y distintas. La mesa en las que
nos pusieron
estaba junto a un sofá en esquina, por lo que tres de los
comensales se sentaron en él y los otros dos en
unas sillas de madera, tipo jardín, de color blanco con rejilla de
mimbre.
Las mesas, de
mármol con el borde de madera, parecen justas para cuatro comensales,
pero muy pequeñas para cinco. La separación entre
mesas si es la adecuada. No ponen ningún tipo de mantel y
las servilletas son de papel. Tampoco ponen platos para dejar el
pan. La vajilla,
blanca, está
personalizada con el nombre del local. La cubertería estándard.
ponen copas para el vino y vasos de colores para el agua. La música
de
fondo está demasiado alta, por encima de los 70 dB. El local
estaba lleno.
Comensales: Cinco, Antonio
de la Poza,
Antonio Arnáiz, Raul, Carlos y Antonio Ávila. Faltaron
Ricardo y Justo.
Pan: Lo sirven en una cesta de mimbre. Son cinco bollitos,
uno para cada uno.
Lo cobran, junto al aperitivo a 3,00 € por comensal.
Aperitivo:
Pusieron una fuentecita con
tiras de salchichón y picos a la vez que trajeron los platos
solicitados. Se le preguntó al maître si el aperitivo
correspondía a la cena y nos dijo que si, entonces les solicitamos
otro para las cañas, que no nos
había puesto. Entonces dijo que el aperitivo de salchichón
era el de las cañas. Y entonces ¿cuál es el aperitivo
de la cena?, le preguntamos y volvió
a
decir que
el salchichón. Viendo que se estaba volviendo en un diálogo
de besugos lo dejamos y se ofreció a poner otro aperitivo.
No me parece correcto ese comportamiento. Trajeron
finalmente otra fuentecita con seis rodajitas de chorizo y picos. El
salchichón
estaba bueno, el chorizo normal.
Platos a compartir:
Gilda donostiarra: Las
traen, las cinco, en un plato llano pequeño. Es la típica
banderilla que ensarta en un
palillo, algo más grande, aceituna, piparra, anchoa, piparra,
anchoa, piparra y aceituna. Todo regado en aceite. Prevalecen las piparras
sobre
aceitunas y lomos de anchoa. Se come de un tirón y estaba muy
buena. Se pidieron cinco, a 3,00 € cada una.
Ensaladilla rusa de gambas: Las
sirven en una fuentecita. Es la ensaladilla rusa de toda la vida, pero
con gambas. Estaba buena. Se pidió una
ración a 12,50 €.
Empanadillas de atún
Tía Carmen: Vienen en una fuente. Están crujientes
y perfectamente escurridas, no dejan aceite en el plato. Bien, pero
de sabor algo saladas. Se pidieron cinco, al parecer en la ración
vienen cuatro y añadieron una más. La ración
sale a 10,00 € y
cada una a 2,50 €.
Rabas de calamar: Las
traen en un bol sobre un papel para absorber la grasa. Se acompaña
con un trozo de limón. Entre buenos y normales. La ración parece algo
escasa. Se pidió una
ración a 18,00 €.
Mini hamburguesa de picaña
madurada en brioche: Las
sirven en una bandeja ocupando aproximadamente un tercio del espacio,
el reto está lleno de patatas fritas. Aunque alguno no pedimos, acabamos
probándolas. La picaña en Brasil es la parte de la ternera que aquí
denominamos tapilla. Estaban buenas. Se pidieron tres. Cada una
la cobran a 8,00 €.
Callos a la madrileña: Vienen
en la típica cazuela de barro. Estaban bien, con la salsa algo más
líquida de lo esperado en este plato. Sin nada que destacar. Se pidió una
ración a 13,00 €.
Carrillera de ternera
estofada: Lo
sirven en un plato llano cubierta por su jugo y completando el plato
con patatas fritas. Estaba buena, pero llegó templada. Se pidió una
ración a 22,00 €.
Postres:
Tarta de queso cremosa: Las
sirven en plato llano. La parte extrema de la porción, la
que corresponde al centro de la tarta, estaba muy cremosa y se derretía.
Estaba buena. Se pidieron tres, cada una a 8,00 €.
Tarta praliné de chocolate: La
traen igualmente en un plato llano. La porción parece mayor
que la de las tartas de queso. Va cubierta por azúcar glas
espolvoreada en el plato. Buena. Se pidió una a 7,00 €.
Torrija de leche tradicional: La
sirven en un plato llano. Es escuetamente una torrija, sin ningún acompañamiento.
Estaba muy buena. Se pidió una
a 8,00 €.
Cafés
e infusiones:
Fueron un cortado, otro con leche
y dos infusiones de té menta Guilis. Todos
a 2,30 € la unidad.
No ponen nada para acompañar los cafés.
Vinos:
Se pidió inicialmente
de la carta un Azpilicueta crianza, pero no tenían.
Luis Cañas crianza
2018: Vino tinto con denominación de origen Rioja,
de bodegas Luis Cañas (www.luiscanas.com).
Elaborado con uvas de la variedad Graciano, Tempranillo y Garnacha.
Bueno. Pedimos una botella a 24,00 €. El precio aproximado
de venta al público en una tienda es de 11,00 € la botella,
por lo que el restaurante lo vende a poco más del del doble
del precio de venta al público en un comercio.
Este
vino lo tomamos en La Taberna de Liria, cena Nº 74
en 1996, en La Misión, cena Nº 83
en 1997, en Faisandé, cena Nº 169 en
2004, en Sandó, cena Nº 267,
en 2012, en Ampudia, cena Nº 315 en
2016, y en Sazadón, cena Nº 370
en 2021.
Marqués de Riscal
verdejo 2021: Vino blanco con denominación de origen
Rueda, de las bodegas de Herederos del Marqués de Riscal S.
L. (www.marquesderiscal.com).
Elaborado con uva verdejo (100%). Muy bueno, aunque alguien lo recuerda
más bueno. Nos bebimos una botella a 20,00 €.
El precio aproximado de venta al público en las tiendas es de
8,00 € la
botella. El restaurante multiplica por 2,5 su precio de venta al público
en un comercio. Una vez y media más.
Este
vino lo bebimos en Qüenco, cena Nº 185 en
2005, en La Giralda, cena Nº 225 en
2008, en La Cantina de la Estación 4 Torres, cena Nº 286 en
2013 y en El Nuevo Foque, cena Nº 287,
en 2014.
Copas: No invitaron a chupitos.
Servicio: Correcto, aunque no muy atento. No hay manteles
en las mesas ni plato donde poner el pan. La mesa pequeña, era
para cuatro y ponen un comensal en un lateral. Distancia entre mesas
adecuada.
Los
camareros
iban correctamente uniformados.
Descuentos: No
hubo.
Porcentajes: Del total del precio en factura de la cena,
sin incluir las cañas
ni las copas, el 76,4% corresponde a la comida y el
23,6% a la bebida.
La carta y la factura: Los precios
con el I.V.A incluido están en la factura, en la carta web no se puede
comprobar porque no vienen.
Comentario final: Local profusamente decorado, la antítesis
de lo castizo. Mesas sin manteles ni platos para el pan. Mesas muy pequeñas
para el número de comensales. Distancia entre mesas adecuada.
Comida con platos clásicos sencillos, entre normales y buenos,
pero con precios altos.
Difícil acceso a la carta con QR y en la web no ponen los precios.
Servicio correcto. En factura y carta incluyen el I.V.A.
Notas: Las
puntuaciones y comentarios que se expresan en esta web son referentes
a las cenas y
a las circunstancias concretas que concurren en cada una de ellas.
No se juzga ni puntúa al restaurante.