"Somos Inés
y Borja, y desde febrero de 2023 decidimos sumergirnos en esta aventura
que tanto nos apasiona y abriros las puertas de nuestra casa, un espacio
tranquilo en ocasiones, otras bulliciosos como en las auténticas
sidrerías pero, sobre todo, y lo más importante acogedor,
donde el buen yantar es inminente. Desde platos más tradicionales
asturianos hasta algunos con alguna vuelta de tuerca pero siempre con
el toque de la tierrina y con el ingrediente secreto: mucho mucho mimo."
(Información extraída de su página
web)
Fundado en:
Febrero de 2023
Propietarios:
Dirección
Chef:
Borja
Jefe de sala:
Inés
Sumiller:
Interiorismo:
El
precio medio estimado por persona en la fecha de la cena es de 30,00 €.
COMENTARIOS:
Entorno: Está situado en el barrio de las
letras en pleno centro de Madrid. Por esta zona hay dos restaurantes
en los que hemos estado, que siguen abiertos:
Zeraín (cena 157)
en marzo de 2003 y La Taberna de Elisa (cena 333),
en noviembre de 2017.
Las cañas: Las tomamos en el mismo restaurante.
Fueron cuatro dobles a 3,10 € cada una, dos tercios sin alcohol,
a 3,40 € la unidad, una caña a 2,50 € y un vermú a
4,00 €.
Pusieron unas aceitunas de aperitivo.
Nombre: Yantar sidrería gastronómica. Yantar según la
R.A.E. es comer. Sidrería es donde se bebe la sidra y gastronómica es relativo
al conjunto de los platos y usos culinarios propios de un determinado lugar,
que en este caso parece ser Asturias.
Carta
en la web: Si, sin fotos y con precios.
Carta de
vinos en la web: No tienen.
Local: Está situado en calle de Lope de
Vega 27, en pleno barrio de las letras. La fachada está pintada
en beige a media altura conservando la parte de abajo el basamento
de
piedra. Tiene dos grandes ventanales de cristal, del mismo tamaño,
que dan al exterior. Al estar la calle en desnivel, el ventanal de
la
izquierda
es el que menos escalón tiene y es el usado como
puerta de entrada al local. Encima de él hay un cartel en
negro con el
logo y el nombre del local en letras blancas. Encima de la ventana
de la derecha hay otro cartel del mismo tamaño pero que, por
lo que se ve, se utiliza para anuncios, en la fecha de la cena anunciaba
sidra.
Tres focos, los mismos que tenía el restaurante que había
anteriormente, iluminan la fachada. Al local se entra directamente
desde la calle. A la izquierda hay una pequeña barra de bar
y a la derecha un primer comedor, avanzando se llega al segundo comedor,
similar al anterior. Al final se accede a los aseos
y a la cocina. Visualmente ambos salones están conectados
ya que la pared entre ambos se eleva a media altura. Las paredes
están
pintadas en color beige y la decoración es sencilla con pequeñas
estanterías de madera en las paredes en las que hay
botellas de vino, de sidra y alguna que otra figurita. La iluminación
es adecuada a base de apliques en las paredes. También había
lamparas que colgaban desde el techo y que no estaban encendidas.
El suelo
es de baldosas
estilo antiguo con figuras geométricas diversas en tonos
grises sobre fondo blanco. El techo es blanco. En las paredes hay
sofás
corridos forrados en eskay marrón. Las sillas también
están forradas de este material dando homogeneidad al local. Las
mesas, la mayoría
rectangulares, son de madera. Nos situaron en el primer salón
en dos mesas unidas. Fuimos los únicos clientes del local.
No ponen mantel, como viene siendo habitual desde la pandemia.
Las servilletas, beiges, son de papel. La cubertería
estandard. Ponen vasos para el agua y copas para
el vino.
Comensales: Los siete de la Cofradía Club del Tragón.
Antonio de la Poza, Raúl,
Carlos, Antonio Arnáiz, Ricardo y Antonio
Avila.
Pan: Ponen unos platos en el centro con porciones de
pan de pueblo. Posteriormente se pide más.
Estaba bueno. Se pidió dos veces. En
la carta pone que la ración de pan la cobran a 1,50 € y es
por comensal. Nos cobraron dos.
Aperitivo:
No ponen.
Platos a compartir:
Croquetas
caseras: Las sirven en una fuente alargada de color negro.
Son ocho unidades con forma esférica y de tamaño medio,
tirando a pequeñas.
Son de morcilla y manzana. Estaban crujientes por fuera y semilíquidas
por dentro. Buenas. Tomamos una ración a 12,00 €.
Chorizo
a la sidra: Lo sirven en un gran bol semisumergido en la
salsa. Son varios chorizos cortados en rodajas. Estaba muy bueno
y suave con un ligero sabor picante. Se tomó todo el caldo.
Ración abundante. Se pidió una
a 8,50 €.
Tortilla de bacalao
de la amatxu: La traen en un plato llano acompañada
de cuatro rodajas de tomate. Estaba buena pero con exceso de
sal.
Se pidió un plato a 18,50 €.
Calamares de potera fritos: Los
traen en un plato llano. Están cortados en porciones de aros
con algunos trocitos de patas. A un lado se acompaña con una
cucharada de ali oli estirada. La salsa ali oli estaba buena, los calamares
normales. Se
pidió una
ración a 18,50 €.
Principales:
Pulpo con espárragos
trigueros, gamba y crema de patata al pimentón: Lo
sirven en un plato llano. En el centro una pata grande de pulpo, a su lado la
crema de patata al pimentón con una gamba. Por encima los
espárragos trigueros cocinados, otra gamba más y sal
gorda esparcida. Estaba bueno y salado. Ración abundante.
Se pidió una
ración a 25,00 €.
Cachopo
de jamón ibérico e Idiazabal: Lo
sirven en una fuente grande donde más de la mitad la ocupan las patatas
fritas que lo acompañan. También ponen unos pimientos rojos cortados
de acompañamiento. Estaba bien, sin nada que destacar. Se
pidió uno para compartir entre dos a 29,00 €.
Sale a 14,50 € por persona.
Tartar de
salmón con teriyaki, mango y aguacate:
Lo
traen en un plato hondo. Al fondo el mango cortado en daditos, por encima el
salmón, también cortado en cubitos, y sobre él, aguacate en rodajas. El
salmón
y
el mango van cubiertos por la salsa teriyaki. Sin estar malo no llega a estar
bien. Predomina el sabor de la salsa sobre el principal. Se
pidió uno a 16,50 €.
Bacalao confitado con
aire de limón,
laurel y patata panadera: Lo sirven en un plato llano. Sobre
las patatas panaderas se asienta la porción del bacalao. A
un lado un poco de pimiento verde y el aire de limón casi
desaparecido. Estaba bueno sin más. Se pidió uno a
22,50 €.
Postres:
Arroz con leche requemao: Lo
sirven en un plato hondo con el ala amplia. Como era de esperar es
el típico arroz con leche asturiano con una capa
de azúcar quemado por encima. Estaba bueno, hasta que apareció una
sorpresa en forma de bola de plástico incrustada. Se devolvió y
al comensal se le quitaron las ganas de pedir otra cosa. Se pidió uno
a 6,00 €.
Debido al incidente no lo cobraron.
Café irlandés (trifásico
de whisky, café y nata): Lo sirven en una copa grande
del tipo de las de coñac con la nata por encima. Estaba bueno. Se
pidieron cinco a 8,00 € cada uno.
Crema de la pasión, espuma de jengibre
con cacahuete y chocolate blanco: Lo
sirven en un recipiente grande blanco. No figura en la carta. Estaba
demasiado dulce. Se pidió uno a 7,50 €.
Cafés
e infusiones:
Al pedir de postre café irlandés, sólo se pidió un
cortado al que invitó
la casa ya que lo pidió la persona que tomó de postre el
arroz con leche. No pusieron nada para acompañar el café.
Vinos:
Señorío
de Lazoiro 2022: Vino
joven blanco, con la denominación de origen Rias Baixas.
De las bodegas
Villanueva (www.bodegasvillanueva.com).
Elaborado a base de uvas Alvariño 100%. Bueno.
Pedimos una botella, el precio en la factura suponemos que es de 22,00 € ya
que figura con otro nombre, "Vionta". El precio aproximado de venta al
público
en una tienda es de 10,00 €,
por lo que el restaurante lo vende aproximadamente a un
120% más caro que el precio de venta en un comercio.
Ramón
Bilbao Crianza 2019: Vino tinto con denominación de
origen Rioja, elaborado en las bodegas de Ramón Bilbao (www.bodegasramonbilbao.es).
Variedad de uva Tempranillo 100%. Tomamos una botella a 20,00 €.
Bueno. El precio aproximado de venta al público en las tiendas
es de 8,50 € la botella. El restaurante lo vende a un
120% más caro que el precio de venta en un comercio. Este
vino lo hemos tomado en varias cenas, en
El viejo almacén de Buenos Aires,
en 1990 en la cena Nº 8,
en el Asador OX, en setiembre de 1992 en la cena Nº 32,
en Lagasca 7,
en octubre de 2006 en la cena Nº 200,
en La colonial de Goya, en agosto de 2011 en la cena
Nº 257,
en L'Abbraccio, en marzo de 2019 en la cena Nº 349,
en El Yate, en noviembre de 2019 en la cena Nº 350 y
en Narciso, en febrero de 2020 en la cena Nº 360.
Copas: Invitan a chupitos. Tomamos crema de orujo y
limonchelo.
Servicio: Correcto y amable. No sirven aperitivo.
No ponen mantel y las servilletas son de papel. No disponían del vino
blanco que se pidió y hubo que elegir otro. En interior del plato
de arroz con leche se encontró una bola de film de plástico
que debió caer
durante su elaboración.
Descuentos: No
se cobró el arroz con leche ni el cortado que el comensal afectado
pidió.
Porcentajes: De la factura, 25,70 € fueron de las
cañas
previas a la cena. Del resto, 248,00 €, el 83,1% fueron de comida y
50,60 €, el 16,9% de bebida.
La carta y la factura: Los precios de la carta coinciden
con los de la facturan y llevan el I.V.A. incluido.
Comentario final: Restaurante clásico en el
centro de Madrid. Mesas de tamaño adecuado. Iluminación
correcta. No ponen manteles y las servilletas son de papel.
El
servicio correcto y amable. Descuidos en la cocina. Platos bien elaborados,
son clásicos
asturianos con algún guiño moderno.
Notas: Las
puntuaciones y comentarios que se expresan en esta web son referentes
a las cenas y
a las circunstancias concretas que concurren en cada una de ellas.
No se juzga ni puntúa al restaurante.