"Nos dedicamos tan
intensamente a nuestro restaurante porque tenemos la convicción
de que desarrollamos uno de los trabajos más hermosos que existen;
el de recibir a personas en nuestra casa e intentar darles lo mejor de
nosotros mismos
brindándoles alegría para el estomago y el alma. Nuestra
propuesta consiste en elaborar un menú diariamente que se modifica
cada día o cada semana o según la compra en el mercado.
No hay estridencias, solo sabores mediterráneos. Vieiras, almendras,
setas, rodaballos, cordero, ternera y frambuesas desfilan por nuestra
cocina diariamente. Lo demás es un compromiso honesto con nuestros
clientes y con el buen hacer."
(Información extraída de su página web)
Fundado en:
2017
Chef:
Javier Cabrera
Jefe de sala:
Leonor San José
Sumiller:
Javier Cabrera
El
precio medio estimado por persona en la fecha de la cena es de 80,00 € a
90 €.
COMENTARIOS:
Entorno: Cerca de la Puerta de Alcalá. Difícil
de aparcar.
Las cañas: Las tomamos en el recibidor
del restaurante, excepto Carlos, que la bebió en la mesa.
Fueron botellines de tercio de la cerveza chilena Torobayo, de tipo
Pale
Ale, icono de la firma Kunstmann y considerada una de las mejores
del país.
La
sirvieron
correctamente en copa con la espuma adecuada.
Es de color rubio oscuro y estaba
muy
buena. No pusieron nada de aperitivo para acompañar. Fueron
seis cervezas a 6,00 € cada
una. Caras.
Nombre: Arrayán. Según
la R.A.E. arbusto de la familia de las mirtáceas, de dos a tres
metros de altura, oloroso ... Esta palabra proviene del árabe
ar-Rayhan que significa "el aromático". Esta planta se
encuentra en España al sur, en Andalucía y en América
es abundante en Chile.
Carta
en la web: No tiene, ni en la web, ni físicamente.
Carta de
vinos en la web: Si. Algunos vinos tienen precio.
Local: Está situado muy cerca de la Puerta
de Alcalá. La fachada de granito presenta una entrada que
aparenta ser la de una vivienda individual, con una puerta de color
rojo
y un ventanal
del
salón
a la calle.
Una
vez dentro se comprueba que efectivamente la ventana es la de un
recibidor en donde los comensales esperan la mesa. Con unos sillones,
una pequeña mesa y la decoración navideña estuvimos
allí tomándonos
las cervezas hasta casi completar el grupo. De frente, a la izquierda,
un largo pasillo lleva al salón y seguidamente, a los aseos
y a la cocina.
El comedor
está
alegremente decorado. Las paredes, de color chocolate, muestran cuadros
y espejos. La iluminación, en general, es adecuada y se consigue
con focos en el techo, que es de escayola pintada de blanco, y con
lámparas de pié y otras sobre los diversos muebles.
Estos son de madera oscura y ayudan a crear separaciones entre las
mesas.
También hay algunas plantas. El suelo es de moqueta del mismo
color que las paredes pero queda claramente delimitado por el rodapié blanco.
Las mesas, cuadradas y redondas, están separadas correctamente
unas de otras y el espacio entre comensales es acertado. Se usan
sillones
marrones oscuros para sentarse a la mesa. Nos situaron
en un reservado separado del resto por unos visillos azules. Parecía
un cuarto de estar con una librería en la pared del fondo.
Se iluminaba con una lámpara vintage que cuelga del techo
y que, a pesar de regular su luz al máximo, no alcanzaba los
lúmenes requeridos. También
poseía la única ventana del comedor. En ella había
unos escritos sobre el cristal. A sus lados unos visillos rojos.
Para sentarnos teníamos sillas tapizadas en
el mismo tono.
La mesa
redonda
y suficiente. El mantel y las servilletas blancos. La vajilla y
la cubertería modernas.
Ponen copas para el vino y vasos en forma
de copa sin pie para el agua. Música nostálgica
y agradable de fondo, adecuada
a nuestra edad. El local estaba completo.
Comensales: Siete. Pleno.
Antonio de la Poza, Justo, Carlos, Raul, Antonio Arnáiz, Ricardo
y Antonio Ávila.
Pan: Son de dos tipos, blanco y de semillas, el primero
con forma de una viena tiene los picos alargados. El
segundo es como una pequeña bola oscura con las pepitas
incrustadas. Ambos estaban buenos. Los servían a petición.
Lo cobran, junto con el aperitivo, a 3,00 €.
Aperitivo:
Pan de aceite,
mantequilla condimentada y aceite de oliva con sal negra del Himalaya: El
pan de aceite viene caliente y lo sirven en un plato, está recién
hecho. Es pequeño, con forma redonda,
pero muy bueno de sabor. La mantequilla la ponen en una de las dos
partes
en las
que
se divide
el recipiente. Por encima lleva espolvoreada unas yerbas. Es muy
suave y está bien. En la otra parte se encuentran
unos granos, de color grisáceo, de la sal negra del Himalaya (Kala
Namak). Este condimento tiene un el alto nivel de
azufre en su interior, además de otros minerales
como el hierro que le proporcionan su olor característico
a huevo. Tras mezclarla con aceite de oliva y mojarla con pan, el
sabor
se torna al del huevo frito. Estaba muy buena.
Menú de degustación Largo:
Consiste en diez platos, que denominan
tiempos. No incluye el pan ni las bebidas. Su precio es de 70,00 € por
comensal.
Entrantes:
Ajoblanco con sorbete
de vino tinto, huevas de mújol, sardina ahumada y uvas. Tiempo
1: Lo
presentan en un plato hondo moderno. Junto a la sopa fría
de almendras y ajos con sus uvas,
típica de Málaga, le añaden porciones
de sardina, huevas de pescado y el sorbete de
vino tinto que le añade un toque adicional de frescor. Muy
bueno el ajoblanco por sí sólo, buenísimo
el sorbete y genial el conjunto.
Crema de alcachofas con foie, salsa
de perejil y naranja. Tiempo 2: La traen
en un recipiente moderno en forma de cuenco alargado y desigual.
En su parte inferior se encuentra la salsa con un pequeño
trozo de alcachofa. A ambos lados dos gotas de salsa, una de perejil
y otra de naranja. El foie lo sirven en forma de salsa rociándola
por encima. Entiendo que el plato sabría mejor estando caliente,
sin embargo estaba frío. Bueno.
Ravioli de pichón
con crema de queso de cabra y cereza. Tiempo 3: Lo traen
en un plato hondo pequeño. En el centro el ravioli,
aunque por la forma parece más bien una filloa, y por encima la crema
y la cereza.
La pasta, para mi gusto, estaba poco hecha. La perdiz bien.
Boletus confitados en
aceite de pepita de uva y trufa, colmenillas y magret de pato. Tiempo
4: Lo
sirven en un bol parecido a los anteriores pero transparente. En
el centro las setas y el magret. Luego ponen la salsa hasta cubrir
parcialmente los hongos. El olor es agradable e intenso. Muy bueno,
buenísimo.
Principales:
Bogavante con espuma
de coco y sésamo y crujiente de panceta.
Tiempo 5: Lo
traen en un bol semejante a los anteriores. Al fondo la
crema, sobresaliendo la porción de bogavante, y a los lados,
dos pequeños
trozos de panceta
crujiente.
La salsa, muy buena, tenía un agradable sabor a cítricos.
El bogabante bueno también, aunque templado. No hay
fotografía
del plato.
Urta a la roteña
sobre puré de patata y cebolla, salsa de tomate y de pimientos.
Tiempo 6: Lo traen en una bandeja rectangular. Es una interpretación
del clásico plato gaditano. En el fondo hay cuatro
purés, de pimiento verde, de patata con
cebolla, de tomate y otra que no distinguí y que representará a
algún
ingrediente original. La cantidad de puré supongo que corresponderá
a las proporciones de la receta original. Sobre el de
patata estaba la porción de urta al horno. La urta es un
pez característico
de las costas de Cádiz. Las salsas buenísimas y el
pescado también.
Solomillo de ternera blanca, envuelto en pan, sobre espuma
de guisantes y foie. Tiempo 7:
Se presenta en un plato llano moderno que más bien parece uno hondo
dado
la vuelta. Sobre la espuma de guisantes, muy buena, se pone la porcuón de solomillo
envuelto
en
láminas de pan, previamente tratadas, imitando a un solomillo Wellington.
El solomillo sin nada que destacar, el pan no le aporta nada. Quizás el
plato
más
flojo
del
menú.
Postres:
Queso manchego, queso Stilton y confitura
de higos. Tiempo 8: Los
sirven en una placa de pizarra. A un lado un fino triángulo
del manchego, al otro una pequeña porción del queso
azul y en medio la mermelada. El manchego, curado, esta bueno. El
queso Stilton, de origen inglés,
muy bueno.
La confitura de higos deliciosa.
Arroz con leche y madroño. Tiempo
9: Lo
traen en un plato hondo blanco con mucha ala y poco fondo. Flotando
en el arroz un madroño partido en cuatro partes. Algunos
granos estaban crujientes. Muy bueno.
Sopa de naranja con helado de azahar.
Tiempo 10: Lo
traen en el ya clásico cuenco blanco. En el centro el helado
y rodeándolo la sopa. Muy buena, exquisita.
Cafés
e infusiones:
Se tomaron dos infusiones de menta poleo y un café cortado, muy
bueno, a 2,80 € cada
bebida. También se pidieron tres tés morunos, que gustaron,
a 5,00 € cada
uno. No pusieron pastas para acompañar.
Vinos:
Bourgogne Aligoté 2014: Vino
blanco de origen Borgoña. De las bodegas de
Louis Jadot, Pontanevaux, Francia.
(www.bodegasnaia.com).
Elaborado
con uvas Aligoté 100%. La crianza se realiza en tanques de acero inoxidable
y
se
embotella en la primavera siguiente para mantener su frescor y frescura. Tomamos
una botella
a 26,00 €. Bueno. El precio
aproximado de coste al público
en la calle es de 12,50 € la botella. El restaurante multiplica
casi por dos el precio de venta en un comercio. Se pidió una
segunda botella pero ya no quedaba.
Roussanne 2014, Les Vignes d'à Côté: Vino
blanco de las comarcas de Chavanay y Saint-Michel-sur-Rhône,
Francia. De las bodegas de Yves Cuilleron (www.cuilleron.com).
Está
elaborado con uvas de la variedad Roussanne
100%. Envejece durante seis meses en barricas de acero
inoxidable. Bueno, aunque gustó más el Bourgogne Aligoté.
Bebimos una botella
a 22,00 €.
Pricum Primeur 2016: Vino
tinto con denominación
de origen Tierra de León. Embotellado en las bodegas Margón,
(www.bodegasmargon.com).
Elaborado
con uvas de la variedad Prieto Picudo 100%. Fermentación en fudre de madera
y crianza en barrica de roble francés. Bueno. El precio
aproximado de coste al público
en un comercio es de 11,00 € la botella. El restaurante
multiplica por dos el precio de venta.
La Montesa crianza 2015: Vino
con denominación de origen Rioja. De las bodegas Palacio Remondo,
Alfaro, La Rioja (www.gruporioja.es/es/bodegas-palacios-remondo-s-a).
Está
elaborado con uvas de las variedades Tempranillo, Garnacha y Cariñena.
Realiza la fermentación en depósitos
de acero inoxidable durante tres semanas. Una vez terminada, pasa a barricas
de roble francés (90%) y americano (10%) donde realiza la crianza
durante 12 meses. Bueno.
Bebimos una botella
que en la factura figura a 21,00 €, mientras que en la botella pone
25,00 €. El precio aproximado de venta al público en una
tienda es de 10,50 € la
botella. Considerando el precio de 21,00 €, el restaurante duplica
el precio de venta en un comercio.
Copas: Nos invitaron a chupitos. Tomamos cuatro de crema
de orujo y dos de Jack Daniels.
Servicio: Amable y profesional. Cambian de cubiertos
para cada plato y lo hacen con un guante. Cambian de copa de vino para
cada tipo de vino. Sirven a la vez a todos los comensales. Hay ligeros
retrasos entre platos rompiendo la continuidad. Las camareras van correctamente
uniformadas
de negro. Explican lo que lleva cada plato.
Descuentos: No
hay descuentos.
Porcentajes: Del
total del precio en factura de la cena, sin incluir las cañas
ni las copas, aproximadamente el 70,7% corresponde a la comida y el
29,3% a la bebida.
La carta y la factura: No hay carta. La factura está
detallada y contiene el I.V.A. incluido. Hubo pequeño error al
cobrar uno de los vinos. En la botella llevaba escrito 25,00 € y
en la factura pusieron 21,00 €.
Comentario final: Restaurante bien decorado e
iluminado, agradable y tranquilo. No tiene carta y solo dan menús
pre diseñados. El vino lo presenta en la mesa el chef y viene
con el precio escrito en la botella. Servicio amable y muy profesional.
Menú con platos
de alta cocina de calidad
bien
ejecutados
y muy buenos en general. Ligeros, aunque comprensibles retrasos entre
algunos platos. No pudimos repetir de una botella de vino porque no quedaban
más. Aunque después de diez platos uno se queda bién, las raciones son
escasas, sobre todo las que más gustaron. Mesa redonda y amplia. Precios
altos. Recomendable.
Notas: Las
puntuaciones y comentarios que se expresan en esta web son referentes
a las cenas y
a las circunstancias concretas que concurren en cada una de ellas.
No se juzga ni puntúa al restaurante.