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El precio medio estimado por persona
en la fecha de la cena es de 32 €. |
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COMENTARIOS: |
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Las cañas: Las tomamos sentados en la mesa.
Fueron cuatro y como parece ser una costumbre en
muchos restaurantes pusieron sólo aperitivo, unas aceitunas,
al primero que
pidió la cerveza.
Los siguientes, que al llegar íbamos pidiendo, nos teníamos que
conformar con compartirlo. Las cobraron a 2,95 € cada una.
Las olivas, con hueso, normales.
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Nombre: Santana,
le viene por ser el nombre de su fundador, al parecer un familiar del
laureado tenista Manolo Santana. |
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Carta
en la web: Si, sin precios y sin fotos. |
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Carta de
vinos en la web: No. |
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Local: Está situado en un antiguo chalet
en la zona noroeste de Madrid. El restaurante, que es pequeño,
aprovecha su porche acristalado para ampliarlo en invierno y
el patio, como terraza, en verano. Está separado de la calle
por unas rejas, cubiertas de plantas, y una verja por la que se accede
al local. Al entrar un biombo con celosías redirige al comensal
hacia los lados aislando el comedor de las miradas del exterior.
Al estar en una
zona
con
poco
tráfico
no molestan los ruidos
ni los
humos.
Originalmente fue un bar con el mismo nombre y aunque ha
cambiado de manos varias veces, la última hace poco más
de un año, se conserva
desde 1939. Las paredes laterales están cubiertas
de plantas
y
delante
hay
unos maceteros
con arboles pequeños que le dan frondosidad. El suelo está
formado por baldosas grises grandes, claras y oscuras, alternadas,
como un tablero de ajedrez. La iluminación se consigue con
farolas de estilo clásico, de las que había antiguamente
en los parques, y focos que iluminan las paredes. El patio también
está preparado
con un toldo deslizante para las horas de sol. Las mesas, al igual
que las sillas son metálicas, forjadas y pintadas de blanco.
No llevan respaldo acolchado pero si un cojín. La mesa en la que
nos sentaron
era de suficiente tamaño para los cinco que reservamos y la
distancia entre
mesas adecuada. El mantel y las servilletas blancos, el bajo mantel
granate a juego con los cojines. La vajilla de loza blanca moderna
y muy usada ya que la mayoría de las fuentes estaban descascarilladas
por los golpes. Cubertería clásica.
Copas para agua y vino.
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Comensales:
Antonio
Arnáiz, Antonio de la Poza, Carlos y Antonio Ávila.
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Menú degustación: Se eligió tomar
este menú ya que ofrece una variedad de platos a un precio adecuado.
Cada uno lo cobran a 30,00 € y
no incluye bebidas.
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Pan: Pusieron una barrita para cada uno. Debe estar
incluido con el menú degustación ya que no lo cobran.
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Tosta con morcilla de arroz. No es más que una rodajita
de morcilla sobre una rebanada de pan tostado. La morcilla buena, picante
y fría. Conserva el pellejo.
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Entrantes: |
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Salmorejo estilo cordobés: Lo presentan en
un recipiente alargado individual. Por encima se acompaña con
jamón, huevo duro, pan tostado, todo picado y un chorreón
de aceite. El pan le da un toque crujiente. Algo líquido
y pasado de vinagre, se asemeja más a un gazpacho espeso. Bueno.
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Lomitos de sardina de Santoña con tomate casse: Las
sirven en una bandeja rectangular. Son cuatro lomos de sardina
sobre tosta de pan, uno para cada uno. Al lado, para compartir,
el tomate casse (cortado en daditos). El pescado grueso y salado aunque
refrescante
al tomarlo con el tomate. A algunos les pareció muy buenos.
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Foie micuit con mermelada de naranja y espuma de horchata: Se
presenta en una bandeja rectangular para compartir. A un lado
una serie de láminas de foie con sal por encima, alrededor cuatro
porciones de
espuma
de horchata y todo ello regado por unas líneas de vinagre de
Módena.
Al otro lado unas nueces peladas y una franja de mermelada de naranja.
El foie muy bueno, la espuma de horchata tambien buena y novedosa.
La mermelada bien. En conjunto no combinan.
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Setas crujientes con langostinos en témpura y alioli: Las
sirven en un plato cuadrado para compartir. En una esquina están
la setas, en la opuesta un recipiente con el alioli y a los lados los
langostinos
en témpura, cada uno de ellos insertado en un palillo y con
vinagre de Módena por encima. Muy fina la témpura y buenos
los langostinos. Las setas crujientes pero más que fritas, el alioli
muy bueno, algo
picante.
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Platos principales: |
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Merluza rellena de gambas en salsa americana: Lo
sirven en un plato cuadrado para compartir. En menos de la mitad
se sitúan cuatro pequeñas porciones de merluza bañadas
en salsa. El resto del plato se rellena con ensalada con espinacas.
Plato
muy bueno pero escaso para ser medio principal.
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Solomillo de buey con foie a la parrilla: Se presenta
en un plato cuadrado para compartir. Son cuatro mini solomillos
con una lámina de foie fresco a la plancha por encima. Se acompaña
de una patata frita, con piel, en gajos y se cruza con la repetida
raya de vinagre de Módena. Muy bueno pero como el anterior,
escaso.
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Tarta de queso con arándanos con muerte por chocolate: Se
presenta en plato llano a compartir. A un lado cuatro pequeñas
porciones de la tarta de queso acompañadas de la salsa de arándanos.
Enfrente dos coulant de chocolate. Se completa con dos pequeñas
bolas de helado de yogurt
y frutos del bosque. La tarta buena y la muerte por chocolate buenísima.
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Cafés
e infusiones: |
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Se tomaron dos cafés descafeinados, uno cortado y una infusión
de menta-poleo. El café estaba muy bueno. Todas las bebidas al mismo
precio de 1,75 €.
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| Vinos: |
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Finca las Caraballás
2013 Verdejo Ecológico: Vino
blanco, joven, con denominación
de origen Vino de la tierra de Castilla y León. De la bodega
del mismo nombre (www.lascaraballas.com).
Está elaborado con uvas verdejo 100%. Muy bueno. Pedimos dos
botellas a 18,00 € cada una. El precio aproximado de venta al
público
en una tienda es de 9,00 € la
botella. El restaurante multiplica por dos el precio de venta al
público en un comercio.
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Copas: No invitaron a chupitos.
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Porcentajes: Del
total del precio en factura de la cena, sin incluir cañas ni copas,
el 68,4% corresponde a comida y el 31,6% a bebida. |
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Servicio: Amable y correcto. A pesar de estar lleno
el restaurante no hubo atrasos destacables. No cambian de plato durante
los aperitivos, incluso teniendo sobre él huesos de aceituna. En algunos
entrantes no traen cubiertos para servir. Vajilla muy usada y defectuosa.
Los camareros van correctamente uniformados.
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La carta y la factura: Correctas, ambas contienen
los precios con el IVA incluido, como debe ser.
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Comentario
final: Restaurante pequeño que crece en verano. Ambiente
tranquilo. Iluminación suficiente. Separación
adecuada entre mesas.
Servicio correcto pero mejorable. Menú degustación con platos adecuados
para el verano. Bien preparados y presentados. Escasos los principales.
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| Antonio Ávila
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