"Tratamos de rescatar las tapas de
siempre, las de toda la vida, aunque actualizándolas en sus puntos
de cocción y, en algunos casos, en su presentación. Queremos
que sea un sitio cómodo, acogedor y con un trato mui directo. Vamos
a cantar y contar nuestras tapas para ofrecer a nuestros clientes o mejor
de nosotros. Nos gusta el ruido (no el escándalo). Cada barra es
un punto de encuentro con un pequeño concepto y, en su conjunto,
todo es un simple concepto: mui es un bar. mui es un bar para escapadas,
para encuentros, para recogidas y para quedar con los amigos. mui es un
bar unidireccional: entras y ... al fondo ha sitio (el gran sitio) y también
tiene su punto de maldad porque la tentación está mui arriba.
En definitiva, mui es ese bar donde al llegar nos dicen:"¡Buenos
días, bienvenidos!" "Pasen, que al fondo hay sitio" "Hoy
tenemos..." Y al final, un: "Adiós, muchas gracias y vuelvan
pronto" "
(Extraido de su tarjeta de presentación.)
Fundado:
El 3 de enero de 2011
Chef:
César Rodríguez
El precio medio estimado por persona
en la fecha de la cena es de 30 €.
COMENTARIOS:
Nombre: Mui.
Según el diccionario de la R.A.E. significa lengua o boca y
viene del caló. Así la frase castiza "no te achantes
la muí" quiere decir no te calles. Se podía oír
en la copla de Antonio Molina "Soy un pobre presidiario" en
la que dice: "cállate la boca que me quiero dormir, como
no achantes la mui, te voy a dar". Se le pondría este nombre,
quizás, porque sus anteriores dueños, los de "La
Tasquita de Enfrente", querían hacer un local moderno pero
manteniendo los platos castizos de Madrid.
Historia: Mui
fue concebido por Juan José López Bedmar, chef y dueño
del restaurante "La Tasquita de Enfrente" justo al lado, pared
con pared. Ahora, a poco más de un año de su inauguración,
es regentado, según nos comento una de las camareras, por los
dueños del edificio, un arquitecto y un abogado, metidos a hosteleros.
Las cañas: Las tomamos
en el propio bar. Fueron cuatro cañas de cerveza, a 2,00 € cada
una y dos copas de vino blanco, una a 3,00 € y la otra a 3,50 €.
De tapa, mortadela italiana.
Carta
en la web: No tiene.
Carta de
vinos en la web: No tiene.
La cena: La
infrecuente estancia de Tino en Madrid motivó que alguno de nosotros
quedásemos con él
para tomar algo. Lo que en principio iban a ser unas simples cañas
y algo de picar se convirtió en una cena regular de El Tragón,
gracias a la asistencia mayoritaria de sus miembros. La cena tuvo la
singularidad de hacerse en miércoles y de celebrarse, precisamente,
un 29 de febrero.
La alegría final y el resultado de la cena fueron tan satisfactorios,
que quizás hubiera que considerar instaurar oficialmente estas cenas
en todos los años bisiestos
Entorno: En la zona centro de Madrid, detrás de
la Gran Vía. Un lugar que, tras un tiempo sumido en la
decadencia y la marginación, se haya hoy en proceso de cambio,
con zonas ya totalmente remozadas y al que llaman TriBall (triángulo
de Ballesta). Para venir,
mejor transporte público.
Local: Está situado en pleno centro de Madrid,
a la espalda del Congreso de los Diputados. El local es estrecho
y alargado. La puerta de entrada da paso al bar, con la barra
situada a la izquierda y a continuación, uno tras otro a tres
salones desiguales. La separación entre ellos se consigue
mediante tabiques con puertas y ventanas abiertas que, a la vez que
los divide, permiten
una vista global del local. Da la
sensación que inicialmente el comedor fue el salón
central, que es
el más grande,
y que posteriormente
se ha ido ampliando a los otros dos espacios. El primero,
después del bar, tiene la escalera de bajada a los baños
y el último
el acceso a las cocinas y la puerta de salida de emergencia,
delante de la cual, esa noche, había una mesa
con comensales que impedia su normal acceso. Las paredes no son
lisas sino que llevan una capa rugosa de pasta
pintada de color rosa claro. Las puertas y ventanas están
rodeadas de ladrillo visto pintado del mismo tono que la pared y
llevan un
borde remarcado de rosa oscuro. La decoración es rústica
y variopinta. Del techo, pintado de blanco y con vigas en color
azulón,
cuelgan grandes cestos de mimbre de los que sobresalen plantas.
La iluminación,
suficiente, la proporcionan apliques en las paredes. El suelo es
de baldosas cuadradas marrones, tipo catalanas, con yaga grande entre
ellas. Las mesas son de madera, rectangulares
y cuadradas, a juego con las sillas que no tienen cojín para
mitigar su dureza. Nos colocaron en la zona del final, junto a las
cocinas,
en una mesa
pequeña
para
cuatro y eso que éramos cinco. La separación entre
mesas, escasa.
Sobre un mantel sencillo colocan manteles individuales sintéticos.
La vajilla moderna y la cubertería
clásica.
Copas para el vino y el agua.
Comensales:
Siete.
Antonio
Arnáiz, Raúl, Tino, Paco, Carlos, Ricardo y Antonio Ávila.
La comida: Aunque
la carta incluía muchos platos y raciones de diseño, nos
decidimos por una comida tradicional, como siempre para compartir.
Pan: Ponen un bol
en le centro, con una servilleta azul, y sobre ella el pan, de barra
y cortado. A 0,50 € por persona.
Aperitivo: No ponen.
Entrantes:
Croquetas de jamón. Se
presentan en plato llano blanco y forman una estrella. Una para cada
comensal. Sabrosas y de considerable tamaño. Crujientes por
fuera, de besamel casi líquida y con tropezones de jamón.
Se deshacen al morderlas. Más que aceptables. A 2,20 € la
unidad.
Torreznos con yema de huevo. Toda una sorpresa. Se
servían en plato llano acompañados de un bol con yema
de huevo, poco hecha, que les proporcionaban una agradable untuosidad.
Crujientes y de sabor agradable. Excelentes. De lo mejor de la cena.
Se pidió un plato a 5,90 €.
Patatas bravas. Las sirven en una sartencita. Una
salsa brava bastante acertada, aunque con mucho sabor a pimentón,
no compensaba a las patatas, cuya textura denunciaba que estaban hechas
con bastante anterioridad. Una pena. Lo único flojo de la cena.
Se pidió una ración a 5,90 €.
Platos principales:
Callos madrileños con anís de Chinchón. Lo
sirven en un plato hondo. Esta innovación solo aporta un ligero
sabor a anís que desvirtúa el verdadero de la salsa de
los callos, que por si solos estaban buenos. La salsa poco densa. Se
pidió una ración a 14,00 €.
Chuletón de Buey. Otro de los buenos regalos
que ofertaba el restaurante. Trajeron un chuletón fileteado
de casi a un kilo de peso, acompañado de patatas. Carne tierna,
sabrosa y de sabor intenso. Todo un placer. Además, no lo sirvieron
sobre esos platos refractarios que ahúman a los comensales y
que deberían estar prohibidos. Por poner alguna pega, los últimos
filetes se enfriaron enseguida y cuando
lo atemperaron llegó recalentado y algo más seco. Precio
del
chuletón
45,00 €.
Postres:
Esponja de mango y mandarina. Un postre nuevo elaborado
por el chef. Viene en un vaso y se come con cucharilla. La parte superior
está cubierta de nata líquida, en el centro va "la
esponja", de textura sólida y esponjosa, quizás
de ahí su nombre, y en el fondo una crema con sabor a café.
Bueno. Cada uno sale a 5,50 €.
Tiramisú. Los sirven con una presentación
similar a la esponja de mango y mandarina. Irregulares. El tiramisú,
muy correcto, presentaba una textura líquida impropia de este
postre. Una lástima, porque su sabor era muy agradable. Precio:
5,50 €.
Cafés
e infusiones:
Tomamos seis cafés y un poleo menta, todos al mismo precio, 2,00 € la
unidad. Correctos, sin nada reseñable.
Vino:
Tagonius crianza
2006: Con denominación de origen Madrid. Bodegas Tagonius
(www.tagonius.com). Bebimos
dos botellas, cada una a 20,00 €. Muy bueno. Tagonius es una garantía
de éxito seguro. El precio aproximado de venta al público
en una tienda es de 11,50 € la botella.
Copas: Nos
invitaron a chupitos. Nos dejaron los vasos y tres botellas, pacharan,
licor de hierbas y crema de orujo. Un buen detalle.
Servicio: Muy profesional y atento. Informó sobre
la carta y aconsejó acertadamente. Sumó además,
un derroche de simpatía y una sonrisa constantes, valores añadidos
que deberían estar presentes en todos los locales de comidas.
Un ejemplo a seguir. En cuanto a la continuidad, hubo retraso entre los
entrantes y los segundos y cuando se sirvieron estos, muy seguidos, el
chuletón quedo a la espera de terminar los callos, quizás
por eso su temperatura no fue la adecuada. También se nos convenció,
hablándonos de sus bondades, para que pidiéramos presa
ibérica y secreto. Así lo hicimos, pero no quedaba género,
se había terminado.
Porcentajes: Del
total del precio en factura de la cena, sin incluir las cañas,
el 69,3% corresponde a comida y el 30,7% a bebida.
La carta y la factura: Ambas contienen los precios
con el I.V.A incluido. La factura contiene errores.
Comentario
final: Bar con decoración actual, bien iluminado.
Mesas para picar y taburetes en la barra alrededor de la cocina.
Más cercano a una tasca que a un comedor. Ofrece platos tradicionales
actualizados. Los productos bien presentados, sin florituras y de
buena calidad. Trato amable y campechano.
Notas: Las
puntuaciones y comentarios que se expresan en esta web son referentes
a las cenas y
a las circunstancias concretas que concurren en cada una de ellas.
No se juzga ni puntúa al restaurante.