" “Hablamos de sentidos,
porque el arte de la mesa como la entendemos nosotros, es una experiencia
sensorial,
un paréntesis temporal que reúne a nuestros 5 sentidos y
la misma consciencia.” Una espléndida coreografía de
ingredientes, cacerolas, personas
y sartenes que dirigidas con maestría por nuestro Chef, van creando esas
pequeñas obras de arte destinadas a la mesa. Un continuo homenaje al “estilo
y los sentidos” "
(Extraído de su página web)
Fundado en:
Mayo 2011
Chef:
Vincenzo Marconi
Jefe de sala:
Álvaro Barbas
Sommelier:
Tomás Álvarez
Interiorismo:
N&N de Milán y 83 Arquitectos de
Madrid
El precio
medio estimado por persona en la fecha de la cena es de 75 €.
COMENTARIOS:
Las cañas: Las tomamos
en la barra del restaurante. Fueron tres botellas de Estrella Damm
Negra, una de ellas servida en la mesa, a 4,00 € cada unidad
y cinco copas de Inedit, de sabor afrutado y la más suave
que tenían, a 5,00 cada una. Estaban acompañadas de
una "tapa" consistente en una lámina fina de "pane
carasau" con un chorreón de aceite de oliva y sal de
vino tinto. Este pan, originario de Cerdeña, es muy crujiente
debido a su doble cocción (carasatura en Sardo) y acompaña
bien como snak a la cerveza.
Nombre: El
nombre, Caoba, es el de un tipo de chocolate de Venezuela, país
de origen de los tres hermanos propietarios del local, que tomaban cuando
eran niños.
Carta
en la web: Si, sin precios y sin fotos de platos.
Carta de
vinos en la web: Si, sin precios.
Local: La fachada está acristalada y la
puerta está flanqueada por dos grandes maceteros con sendos árboles.
Al entrar, en la planta a nivel de calle se encuentra el bar. Está lujosamente
decorado predominando las formas curvas. La barra, de color negro,
serpentea extendiéndose por el lateral derecho y parte del
frontal. Tras ella, siguiendo ambas paredes, se muestra un gran mural
con pintura colorista del artista mejicano Carlos
Torres, amigo de la familia propietaria del restaurante.
Entre el estallido de colores se distingue la letra "M" que,
según nos cuentan, hace referencia a la madre de los hermanos
llamada "Mau". La obra está fragmentada en veintidós
paneles movibles. Tras ellos se encuentran, a la diestra estanterías
con botellas y de frente, un gran ventanal desde el que se divisa
la cocina. En la misma planta una puerta circular da entrada a un
pequeño recinto cilíndrico a través del cual,
por otra puerta del mismo estilo, se accede al baño. Unos
escalones al fondo llevan a la cocina y al salón privado.
A mitad de la sala una escalera, de caracol, baja al comedor. En él,
las mesas de diferentes formas, se distribuyen junto a las paredes.
En el centro otra mesa ocupaba el espacio en el que, anteriormente,
unas estructuras paralelepípedas, blancas rojas y doradas,
tapizadas en capitoné, conformaban el denominado "Sofá del
Chef". A la derecha, por un pasillo se accede a los servicios
y a la bodega, donde también hay una mesa para comer. Al fondo
una foto de los tres hermanos, de cuando eran niños, ocupa
la pared. En el lado opuesto, tras un pequeño ropero ovalado,
se encuentra la biblioteca, un espacio reservado donde nos situaron
la mesa para cenar. La pared frontal está ocupada por una
librería moderna de madera de color marrón al igual
que la trasera en la que se incluyen cajas, de bordes y fondo rojo,
a modo de separadores que le dan el toque de color a la sala. Se
pueden reconocer enciclopedias de los años setenta y ochenta,
y algún que otro libro moderno de cocineros españoles
e italianos (Bocados, de Arzak o Oltre il fornello, de Gualterio
Marchesi). En el lado opuesto, dos entradas laterales flanquean a
un muro ovalado tapizado por un bosque de avellanos. Los lienzos
laterales marrones con sendas mesas de cuero donde guardan la cubertería.
El techo de color blanco y el suelo gris, de cemento pulido. La iluminación
buena, compuesta por dos lámparas grandes sobre la mesa, con
bombillas con su parte inferior metálica para evitar molestias
al mirarlas, y una fila de luces cercanas al techo y siguiendo la
forma ovalada de la pared. Para sentarse sillones modernos tapizados
en rojo. La mesa grande, como para doce personas, está cubierta
con un mantel blanco. Las servilletas, del mismo color, están
atadas con una ligera cuerda. La vajilla vanguardista y de color
blanco se alterna con láminas de pizarra o tablas de madera
para los quesos o el pan. El plata que inicialmente está sobre
la mesa, y que no se usa, está personalizado con el logo del
local. Los cubiertos, clásicos y recargados son pesados y
parecen de alpaca. Las copas de vino grandes y altas. Las de agua
sin pié. Hay música de fondo.
Comensales:
Pleno.
Esta vez, quizás porque se repartían los décimos
del sorteo de Navidad, nos reunimos los ocho. Justo, Antonio Arnáiz,
Ricardo, Antonio de la Poza, Carlos, Raúl, Paco y Antonio Ávila.
Menú degustación: A
la vista del local y de los precios de la carta, decidimos pedir el menú
degustación, que aunque caro, nos permitiría comer más
variedad. El menú
lo prepara el chef en el momento, admitiendo sugerencias, a través
del maître, de los comensales y evitando aquellas cosas que expresamente
se le transmite. No incluye la bebida. Carlos llegó tarde, cuando
ya se había servido el aperitivo y una de las dos entradas, por
lo que para
compensar,
le
sirvieron
más
cantidad en la segunda y un segundo plato completo. Precio del menú:
85,00 € por
persona.
Selección de panes: Seis
tipos diferentes, todos hechos en el restaurante, lo sirven en tablas
de madera
con cuasi
forma de bandeja. Había, entre otros, de sésamo, carasau, grissini,
de tomate..., este último con sabor a pizza. Las bandejas no llegaban
a vaciarse cuando eran repuestas.
Muy buenos todos. Se paga fuera
del menú. El precio por persona, 3,50 €.
Aperitivo:
Lubina confitada, huevos de pez,
crujiente de tomate sobre crema de espárragos. Se presenta
en plato hondo. Al fondo la crema de espárragos, que estaba
buenísima,
sobre esta, la lubina, cubierta por el caviar de color verde fuerte
coronado por el crujiente de tomate. Este último a base de tomate
deshidratado que le aporta poco. Si hay contraste fuerte entre la lubina
y los huevos
de pez que previamente han sido tratados con wasabi. Muy bueno.
Entrantes:
Vertical de
Foie: Se
presenta en plato llano una porción de foie a la plancha acompañado
de salsa de brócoli y un recipiente con helado de granada. El
foie presentaba doble textura crujiente por fuera y blando por dentro,
buenísimo,
la crema muy suave, estupenda y el helado de sabor intenso estupendo.
A Carlos le pusieron media ración de lo mismo.
Composición
de atún: Lo
sirven en una plancha de pizarra. Son dos bocados de atún rojo
con jarabe de arce sobre una emulsión de verduras y entre ellos
una espuma que llaman
aire de lima. Encima un pétalo de flor y en la plancha una raya
rosa de pimienta. Exquisito el atún hecho por fuera y rojo por
dentro, a temperatura ambiente. La espuma agradable y la pimienta con
el atún
buenísima.
Primer plato:
Tallarines con navajas.
Lo traen en plato hondo. Sobre los tallarines, que ya contienen
navajas troceadas, se colocan, encima, otras dos con sus valvas.
La pasta "al dente" y la salsa consistente. Estaba bueno.
Segundo plato:
Rape con panceta y carabinero, carrillera y patata mortero: Se
presenta en una fuente, a la izquierda la patata, en el centro un bocado
de carrillada, ambas espolvoreadas por una sal de
color rosa intenso, y a la derecha, sobre una salsa de color morado,
un pequeño rulo de rape con un trozo de carabinero en su interior
y rodeado
de
una
fina
capa
de
bacón. Sobre este unos brotes de soja y coronándolo un
crujiente de sésamo negro. Es más larga la descripción
que el tiempo que tarda uno en comérselo. La patata, por su
preparación,
es casi un puré y se deshace
en la boca. Buena. La carrillera buenísima, con la salsa muy
densa y pastosa. El crujiente no dice nada. La unión de panceta,
rape y langostino no está mal.
Mesa de quesos:
Los sirven en una tabla. Son seis variedades de quesos que hay que tomar
del más suave al más fuerte. Acompañando al queso
pusieron pan con nueces. Sirvieron los siguientes:
Brie: Hecho
con leche de vaca. Muy suave y cremoso. Muy bueno.
Pecorino. De
Cerdeña.Hecho de leche de oveja (pecora, en
italiano). Algo más duro y de sabor intenso. Muy bueno
Munster: Francés
de Alsacia. Hecho con leche de vaca. Sabor fuerte.
Casena: De
la región de Lombardía. Lo sirvieron con una especie de
mermelada de membrillo picante. Sabor muy intenso y picante. Muy bueno.
Valdeón: Queso
azul de los picos de Europa hecho con mezcla de leche de vaca, cabra
y oveja. Bueno.
Parmesano: Queso
de cuarenta y dos meses acompañado de un chorreón de vinagre
de 25 años.Muy bueno.
A Raúl,
que no le gusta el queso, le trajeron un postre:
Tiramisú Caoba y helado
de chocolate con avellanas: En una fuente la bolita de helado
y en recipiente de cristal el tiramisú con polvos y bolitas
de chocolate.
Postre:
Milhojas de
manzana y helado de vainilla. Se
presenta en una lámina de pizarra. Ambos espolvoreados de azúcar
glas. El milhojas está dividido en tres partes, dejando dos sitios uno
para
una
crema pastelera y el otro para la manzana. Muy bueno. El helado normal.
Cafés
e infusiones:
Tomamos cafés y poleos, seis en total. La taza de café muy
fina, el sabor muy bueno. Nos sirvieron unas galletitas como acompañamiento.
Cada uno costó 3,00 €.
Vino: La carta de vinos
es muy grande al igual que sus precios. Dentro de los más asequibles
conocidos optamos por Tagonius pero no lo tenían, por lo que pedimos
otro de la tierra.
El Regajal,
crianza 2009: Con denominación de origen Madrid. De
las bodegas Viña el Regajal (www.elregajal.es).
Elaborado con uvas tempranillo (45 %), cabernet sauvignon (25%), syrah
(20%) y merlot (10%). El Regajal es una conocida reserva de mariposas
en Aranjuez, de ahí que la etiqueta del vino tenga una imagen
inspirada en una de ellas. Tomamos dos botellas a 36,0 €. Muy
bueno. El precio aproximado en la calle de coste al público
es de 13,50 €.
Copas: No
invitan a chupitos. Aunque si nos invitaron al café.
Servicio: Excelente. Para cada plato cambian de cubierto.
Cambian de servilletas a los postres. Los platos los sirven varios
a la vez y sincronizadamente, hasta cinco camareros a la vez. Van perfectamente
uniformados con traje gris, camisa blanca y corbata azul. Cenamos prácticamente
en un reservado.
La carta y la factura: Tanto la carta como la factura
contienen los precios con el I.V.A incluido,
como debe hacerse. Al llegar Carlos tarde a la cena, en la factura
no le cobrán el menú degustación y en su lugar lo compensan
con un plato de carrillera a 32,00 € y "varios comida" a 15,00 €, en
total 47,00 €
en
vez de
los
85,00 €.
Comentario
final: Local maravillosamente decorado, mesa espaciosa,
sillones cómodos y con buena iluminación. Platos muy
bien presentados, de buena calidad y deliciosos. Se come con todos
los sentidos. Servicio excelente. Los precios son muy altos, teniendo
en cuenta los momentos que atravesamos. El local estaba casi vacío. El maître, después de la
cena, nos enseñó todo el restaurante y parte de la cocina.
Notas: Las
puntuaciones y comentarios que se expresan en esta web son referentes
a las cenas y
a las circunstancias concretas que concurren en cada una de ellas.
No se juzga ni puntúa al restaurante.